Con un delay terrible, lo sé, bear with me. La lista fue confeccionada el año pasado y lo único que varió fue el orden de alunos álbumes. Que nadie crea que le plagie la lista a alguno de los sitios de música de moda.
50. Black Kids – Partie Traumatic
En el año donde el indie pop dominó por sobre todos, los chicos de Jacksonville, Florida estuvieron en la vanguardia. Respaldados por un contagioso single (“I'm Not Gonna Teach Your Boyfriend How to Dance With You”), lanzaron su debut, lleno de momentos dance y synth-pop, en la tierna cobertura que provee el indie-rock. El disco no tiene mucho más que esto, son 10 temas con el único objectivo de hacer bailar, sin ninguna otra consideración, sin que haya algo malo en aquello.
49. SHAKALABBITS – SHAKALABBITS
Hay que reconocérselos, una banda como ellos, tibia y de las que hay por millones en las tierras de oriente, no tiene por donde encontrar reconocimiento o admiración. Por otro lado, es Japón, donde musicalmente todo es posible y ellos, sin single ultra potente (aunque “Walk Over the Rainbow” hace lo suyo) ni una aparición en las series de animación demode, consiguen algo que no suena nada mal. Es rock melódico, sin mucho misterio, dedicado a teens, pero a ratos le ponen más esfuerzo (“Circadian Bird”) y ahí si que funcionan.
48. Nine Inch Nails – The Slip
Lo nuevo de Trent Reznor es una mejora notable del intrínseco y a ratos aburrido Year Zero pero no llega a las alturas pop industriales de With Teeth. Y eso es exactamente lo que quería el roquero de Ohio. The Slip es tan industrial como Nine Inch Nails, pero con menos testosterona, algo así como un The Downward Spiral light. Un ejemplo; “1.000.000” es lo más duro de su nueva creación, tema que no le llega a los talones en términos roqueros a “March of the Pigs” o “Starfuckers Inc.”. La evolución es algo presente en el Reznor versión 2008 y en su nuevo álbum nos lo demustra.
47. Polysics – We Ate the Machine
Polysics se comió la máquina hace rato ya, sólo que ahora decidieron titular un disco de ese modo. En términos musicales, el avance no es fácil de distinguir, ya no hacen ese electropop chillón ultracaricaturesco. Temas como “Irokotage” (la mejor, lejos) o “Pretty Good” lo demuestran. Aún así, cuando quieren se les suelta la cadena con resultados que no decepcionan, el single “Rocket” es de las mejores y una buena muestra del Polysics vintage. Sin tanta guitarra divertida, con más teclado new-wavero, Polysics sigue siendo lo más divertido que puedas escuchar.
46. Onsoku Line – Fuurenkarin
Lo nuevo de Onsoku Line no quiere quedar bien con el respatable a las primeras como su debut, Sanmai Oroshi (2007). Tampoco es que escondan ese sonido pop/guitarras eléctricas/vocalista soñador tan característico. Pero su álbum tiene alma, una estructura programada y canciones de mejor nivel. Igual, la banda suena mucho mejor cuando aceleran el pulso, toman las guitarras y hacen lyrics juguetones e infantiles (“Hayateno Youni”). Además, existe la intención de hacer un sonido fusión entre pop comercial y su sonido característico que parece interesante, (“Koino Mahou”, “Flash Back Summer”). Una banda a seguir siguiendo.
45. The Cool Kids – The Bake Sale
Los Lupe Fiascos del año. Estos no sólo emergieron de Myspace como el rapero judío recién mencionado, sino que se conocieron mediante esa red social. Una banda de la era 2.0. Fueron ensalzados instantáneamente por la prensa especializada, sólo que los medios los olvidaron a la hora de las definiciones entre tantos Bon Ivers y Fleet Foxes. El dueto hace canciones que parecen dialogos, y lo son (“What Up Man”, “Mikey Rocks”) con beats en clave minimal y con mucha distorsión vocal, como lo demuestran en su mejor tema, “88”. Los chicos ya han sacado otros mixtapes este año, asi que esperen por más.
44. Oasis – Dig Out Your Soul
La crítica especializada fue indolente con los Gallagher, se les ignoró casi por completo. Lo cierto es que Dig Out Your Soul es más de lo que esperábamos de una agrupación que supo hacer mamarrachos como Standing on the Shoulders of Giants. Nadie espera que vuelvan a ser la banda que fueron en los noventa y, mientras tanto, les queda el resto para lanzar nueva producción, con varios temas destacables (“I' Outta Time”, “The Shock of the Lightning”) y otros que son más de lo mismo (To Be Where There's Life). En resumen, un disco más agresivo que el suavecito Don't Believe the Truth (2005) que nos deja la premisa típica de todo tiempo pasado fue mejor, a pesar de que Noel quizá te diga lo contrario.
43. Buraka Som Sistema – Black Diamond
Entre Luanda y Lisboa, como dice el tema que abre el disco, se creó una banda que importa el sonido Kuduro, afro beat agresivo, bailable y contagioso. El disco funciona mejor cuando aparecen los infalibles featuring, se destacan M.I.A. y un par más en “Sound of Kuduro” (una canción que parece que en cualquier momento se sale de los parlantes y te golpea en la cara), Pongolove en “Kalemba (Wegue Wegue)” y Petty en “Yah”. Asi tambien, otros temas más instrumentales como “Kurum” parecen salidas de la jungla africana, como si la hubieran mezclado con tornamesas y sintetizadores. El dance selvático ha llegado.
42. ACIDMAN – Life
Ya anclados en la acomodatica que entrega el éxito musical, las casas llenas y las buenas ventas, no hay que hacer mucho para mejorar cuando hay público captivo. Lo mejor de Life es su concordancia. El disco parte alto, con “Remind” y “Stromatolite” (la mejor), reminiscentes de un pasado loopiano, cae en el rock de guitarras fuertes y melodías poperas (“Shikijitsu”, “Free Star”), siguen los intrumentals, suben el ritmo, “Old Sunset” y “Kin'iru No Capella” (muy loopiana, también) y termina con canciones fallidas que quieren ser épicas y tremendas pero son en realidad un bostezo (“Unfold”, “To the World's End”). Los altibajos son notorios y repetidos, la opción es del oyente de ver el vaso medio vacío o medio lleno.
41. Deerhunter – Microcastle
Todo en Microcastle parece diluído y letárgico, como producto de la inspiración repentina de una noche de juerga, hasta que te pones a escuchar más detenidamente y caes en cuenta de la complejidad de “Nothing Ever Happened”, llena de detallitos sabrosos, y determinas que esto no nace de la casualidad. Más bien de la causalidad, después de experimentar con el shoegaze y la cosa abstracta, Bradford Cox y cía realizan algo mucho más compacto, temas cortos pero bien encaminados, menos crípticos pero conservando el espíritu artístico característico. Desde la sensibilidad pop de “Agoraphobia”, el ultra-neo-blues de “Saved by Old Times” al rock lo-fi de “Never Stops”, el disco desmenuza sus múltiples personalidades.
40. Vola & the Oriental Machine - Halan'na-ca Darkside
Inazawa despertó un día y se dijo a sí mismo, “haré un disco con el nombre más extraño posible. Lo que importa, lo que va adentro, no es malo como uno podría inferir por el título, no tiene la energía cruda, media garage a veces, con guitarras chirriantes y molestas de “Concour”, en la época de Waiting for My Food. Ahora la producción es cuidada y se nota, el single promocional “An Imitation's Superstar” es un ejemplo, típico tema roquero con secciones disecables y bien definidas. “Soft Genocide” es aún mejor ejemplo, posee todo el espíritu post-punk con guitarras afiladas pero con la experiencia detrás de las perillas. En contra le vienen los interuldios, que reducen el disco a un mísero epé.
39. Death Cab for Cutie – Narrow Stairs
DCfC ya rompió el molde que ellos mismo establecieron, ya son conocidos por todos lados y esto les da crédito como para experimentar un poco más. Si creían que el synth-pop de “Soul Meets Body” era raro, esperen a escuchar la larga, repetitiva pero exitosa épica “ I Will Possess Your Heart”, como botón. La banda sigue con el tono romanticón que los caracteriza con un pequeño twist, este es un álbum más muscular y oscuro que los anteriores, “Cath…” refleja esto, una canción con su sello indeleble de amor y romances pero una musicalidad particular, unos riffs de guitarra no antes vistos. Lo bueno del disco es que no busca la rimita tonta y pegajosa (“papáaa”), sino que, a través de la innovación musical, trata de destacarse en el vasto universo del indie-pop americano.
38. The Mars Volta – The Bedlam In Goliath
Bixler-Zavala y Rodriguez-Lopez irrumpieron en el 2003 con el De-Loused in the Comatorium t se ganaron a pulso su sitial como una de las bandas que daría que hablar en la década, sin embargo, esto sólo se cumplió a medias. Sus sucesores no llenaron las expectativas y para el cuarto disco de la banda ya nadie sabçia bien que esperar. Bedlam In Goliath nos ofrece lo que Mars Volta hace mejor, estructuras musicales largísimas, lyrics sin sentido y riffs de guitarras poderosos, con añadidura latina. El primer single, de todos modos, nos muestra que las cosas se hicieron distintas, Wax Simulacra sólo 2:39, lo cual es todo un logro. El resto del disco es mucho más accesible que su discografía previa, sin la parafernalia excesiva del Frances the Mute o la críptica extrema del Amputechture, un agradable espacio intermedio que logra, al menos, interesarse por la banda que se suponía iba a reinar el olimpo del prog-rock.
37. OGRE YOU ASSHOLE – AlphaBeta vs Lambda
OYA se dio el gusto de lanzar también en noviembre un mini-disc llamado Shiranai Aizu Shiraseru ko, influenciado por un folk/countriesco muy raro pero efectivo. Pero sin lugar a dudas es aquí donde la banda saca a relucir sus mejores atributos, en este disco publicado un mes antes, prog-rock pausado y calmo, con una guitarra que lleva suavemente el ritmo de los temas, sin caer en power pop u otras vertientes similares. El cuarteto nipón es la mejor mezcla de un Modest Mouse y un Sparta Locals, con un bajo y una guitarra muy desmarcadas de las líneas, para volver a enrielarse en el momento justo. Es cierto, no es demasiado distinto que su anterior producción (OGRE YOU ASSHOLE), la diferencia radica en que el sonido ahora sí está más establecido, hay un estilo propio creado muy personal y distinto al resto. Este es el temido y buscado disco de la “confirmación”.
36. Deerhoof - Offend Maggie
El álbum no podría partir mejor, lo que al final es una malidición disfrazada de bendición. “The Tears and Music of Love” resume de lo que se trata Deerhoof, indie rock crudo mezclado con la dulce y aguda voz de Satomi Matsuzaki, todo muy anticlimático y caótico. El disco termina siendo así, un pequeño caos experimental que a veces termina bien o muy bien (“Numina O”, “Fresh Born”, “Buck and Judy”) y otras, mas o menos (“Family of Others”, “Snoopy Waves”). Lo que más me gustó de Friend Opportunity, su álbum del año pasado, era la capacidad de experimentar y ser claro a a vez, aquí está todo más desordenado y para alguien que no conozca a la banda seguramente no va a entender nada tras la primera oída. Igual, como se ha dicho hay temas rescatables de una banda muy talentosa.
35. THE BACK HORN – Pulse
Pulse llega a nuestros oídos sin ningún tipo de expectativa ni esperanza y, sorpresa, la primera canción “Sekai wo Ute” no da asco. La segunda, “Freude” tampoco, menos la tercera, el brillante single “Kakusei” (su mejor canción desde “Black Hall Birthday”). En “Kagami” muestran sensibilidad rock y en “Sazameku Highway”, una capacidad de hacer temas épicos que no se veía desde Ikurusainou. Pulse es claramente un buen disco, mejor que el promedio, de los que dan ganas de escuchar de nuevo, obvio que hay carriles, temas que no debieron pasar el corte como “Gladiator” y “Umare Yuku Hikari”. Lo destacable es que estas canciones por lo menos no son poperas como estaban acostumbrando. Así que nueva vida respira el cuarteto, esperemos que no se olviden de esto a la hora de grabar un nuevo disco.
34. The Raconteurs – Consoler of the Lonely
Al musicalmente hiperkinético Jack White le sobra cancha como para tener dos o más bandas paralelas. Al medio desabrido Broken Boy Soldier le sigue este álbum mucho más macizo y mejor construído. Al roquero y rápido single “Salute Your Solution”, le acompañan la Icky Thumpesca “Five on the Five”, ese neo-vals con trompetas llamado “Many Shades of Black”, la blusera “Top Yourself” y la westernesca “The Switch and the Spur”. Como se ve, todos los chiches y maniobras aprendidas por el nativo de Detroit desde que se interesó por la música. El disco es tremendamente heterogéneo, demasiado, pero también nos muestra lo mucho que sabe White, las cosas que hace bien y las que hace muy bien. Una y otra y otra vez.
33. Lite – Phantasia
Cada año hay un disco instrumental, como mínimo, que nos sobrecoge y deslumbra. Donde antes reinó Battles este año le corresponde a Lite. No confundirse, ambas bandas son distintas, Lite tiene cero o casi nula electrónica y ultilizan recursos mucho más tradicionales, batería, bajo y guitarras elabaoran complicadas ecuaciones de math-rock progresivo y con mucho tarro, es quizás uno de los álbumes más guitarreros del año (sin contar a Boris, obvio). Dentro de los 11 temas se destacan dos, “Ef” y “Ghost Dance”. La primera, una versión del álbum pues ya estaba disponible en un split que hicieron con Funanori, es un temón math-rock donde las guitarras de Kouzou Kusumoto y Nobuyuki Takeda tienen una urgencia como si se las llevara el diablo, mucha velocidad y vértigo. La segunda da espacio a la melodía y al crecimiento, la estructura se mueve hacia el momento climático de forma más clara y no menos contudente. El álbum deja poco espacio para interludios, uno que otro tema relajado, dentro de la maraña roquera de los chicos nipones.
32. Karen – Maggot In Tears
Karen es el nuevo y más reciente side project de Riki Kinoshita, líder de Art-School, una de las bandas emo-rock más importantes de los últimos tiempos. Lo interesante del proyecto es que es muy difícil o casi imposible encontrar alguna similitud con su banda madre, le debe mucho más a The Smiths o bandas símiles de los 80s británicos. El twist lo da la vocalista Todaka Masafumi que con voz dulce acompaña los acordes y melodías de las canciones, con alguna que otra participación de Kinoshita, muy notable en “Lorraine”, una apología al indie pop basado en guitarras. El disco es corto (9 temas) e interesante, no reverbera en tus oídos, pero las tonadas cálidas y bien intencionas son del todo bienvenidas.
31. Tsubakiya Shijuusou – TOKYO CITY RHAPSODY
Esta banda, que partió como muy simplecita, con unas guitarras melódicas, segmentos instrumentales, lyrics siempre japos y un vocalista similar al de NICO Touches the Walls (pero mucho mejor). En este, su tercer disco (primero en una disquera grande, firmaron con Warner), muestran un estilo totalmente distinto al que habían exhibido anteriormente, mucho más variado y con más producción, dejan de lado las melodías simples e instrumentales para agregarle elementos más pop (“Tokyo imitation”, “Panic”) o casi electro (“LOVE 2 HATE”). De todos modos, hay dos características que los hacen destacables como grupo, ese lado psedo-jazz que tienen de repente, demostrada en “koi wazurai” y su faceta de rock-dramático que se realza en los singles “LOVER” y “fujichaku”, algo que conservan desde sus años indie.
30. NICO Touches the Walls – Who are you?
Luego de un breve periplo por tierras indie, la banda liderada por Tatsuya Mitsumura fue rápidamente reclutada por Ki/oon Records y con mucha razón. Es un grupo que puede ser facilmente asociado a ASIAN KUNG-FU GENERATION o L'Arc~en~Ciel, circulan entre el pop y el rock, lo indie y lo major, lo alternativo y lo mainstream. Su tema más solido “Broken Youth” es un perfecto ejemplo, rock lo pausado suficiente como para ser digerible por el público masivo. Lo que los distinge también es que a veces se despojan de los artificios de banda grande y logran sacar canciones potentes, se destaca la balada power-pop, con un buen bajo de Shingo Sakamura de “Etranger” o la urgencia pseudo-rock de “anytime,anywhere” o de “Yoru no Hate”. Con eso y algo más, NTtW les sobra para manufacturar un álbum muy sólido.
29. Beck – Modern Guilt
A mediados del año, Beck Hansen vuelve al ruedo, ahora con la ayuda del talentoso Danger Mouse, que toma la posta en la producción de Nigel Godrich. Las diferencias son notorias, a mi entender. Modern Guilt posee, desde el single “Chemtrails” un aspecto más de dark-pop que los luminosos y accesibles Güero y The Information (ambos firmados por Godrich). Danger Mouse es más abrasivo en las perillas, con su pronunciado input sicodélico. “Orphans” posee lo mejor de ambos mundos, el estilo inconfundible de Beck con el pronunciado R&B de Danger Mouse, mientras que “Gamma Ray” es una creación clásica del productor de los disfraces. En el disco se palpa la lucha de estilos, un trabajo de equilibrista que se mantiene durante los 10 tracks con resultado positivo. Como nota al pie, para regocijo de chicos indie, Cat Power hace back vocals es “Orphans” y la étnica soul “Walls”.
28. Gnarls Barkley – The Odd Couple
Después de la vorágine creada por “Crazy” (un pelo sobrevalorada, a mi gusto) el dueto norteamericano necesitaba un álbum que estabilizara los ánimos, creara un poco de espacio intermedio para ellos mismos. La temática parte como sacada de un disco soul de los 60s, algo recurrente de las bandas del género de “Hey Ya!” para acá, “Charity Case” y “Who's Gonna Save My Soul” nos entregan aquello hasta que llega “Going On”, el buque insignia del disco. Claro, “Run” tiene un video cool (plagiado a OutKast, segunda referencia) con Justin Timberlake, es alegre y discotequera pero no posee el alma, la agilidad lírica de Cee-Lo y el dominio del momento de Danger Mouse que si ocurre en la que devenería como el tema más exitoso del álbum. El resto del elepé deambula entre la deformación electrónica (“Open Book”), el trip-hop soul (“Neighbors”) y el ambient (“She Knows”). Una amplia paleta donde se exhibe de forma contundente todo lo que la banda es capaz de hacer, ya sea bien o mal.
27. LUNKHEAD – Fuka
Me complace informarle al mundo desde esta plaza que LUNKHEAD ha vuelto. Nunca fueron unos imprescindibles ni unos virtuosos, pero Tsuki no Tenohira (2005) es una joyita poco apreciada a la que le continuaron dos trabajos espantosos; Lunkhead (2006) y FORCE (2007) en donde retrocedieron varios pasos en lo referente a calidad. Ahora vuelve el rock, con un poco más de supuesto descontrol, “Subarashii Sekai” es lejos su mejor canción en mucho tiempo, si me apuran, desde “Taion” (2005), temazo post-grunge. Ahora muestran más variedad que en ese entonces, “Hane” es una deliciosa canción pop disfrazada con guitarras eléctricas y la voz desesperada de Yoshitarou Odaka, “Cider” tiene cosas de Luna Sea y en “Kurage” manejan los tiempos de manera perfecta, con juxtaposiciones de guitarras y todo. Es un salto en serio, de aquellos que ilusionan, ahora a esperar que depara el futuro.
26. Los Campesinos! – Hold on Now, Youngster…
Fue una elección difícil, decidir cual era mejor, si Hold on Now, Yougster de febrero o We Are Beautiful, We Are Doomed de octubre. Al final me decidí por la regla de la antigüedad, aunque sea por 8 meses, uno es previo al siguiente y nos entrega la novedad de una banda totalmente auténtica y con un sonido abrumadoramente original. Desde el opener, el exquisito nombrado “Death to Los Campesinos!”, se nos exhibe de que se trata todo, es simplemente el mejor disco indie pop del año, violines, cuernos, teclados, guitarras chillonas y la confabulación lírica de Ellen Campesinos! Y Gareth Campesinos! (los chicos hacen la gran Ramones), la banda galesa está repartida por todo el lugar, con un organizado desorden musical, mucha irreverencia y sonoridad. Hay puntos altos por montones, pero me quedo con la sensibildad pop de “We Are All Accelerated Readers” o la electrónica "This Is How You Spell "HAHAHA, We Destroyed the Hopes and Dreams of a Generation of Faux-Romantics"". O sea, hay que realizar un proyecto memorable si vas a nombrar una canción así.
25. GRAPEVINE – Sing
El estilo Radiohead pre-OK Computer es algo que ha acompañado a esta veterana banda japo con más de 10 años en el cuerpo, de hace un tiempo para acá se han estancado y, aunque Sing, su noveno álbum, no es especialmente distinto o revolucionario, si significa un salto adelante en calidad. Grapevine puede hacer fácil temas roqueros rápidos como “Sono Mirai” (2005) o “Sister” (2003), pero en “CORE”, el mejor track del disco, demuestran que es posible hacer rock de alta factura sin caer en los lugares comunes, con una buena comunión entre dos guitarras aparentemente antagónicas, con segmentos de space-rock y aullidos de Kazumasa Tanaka a-la-Yorke. El resto sigue la tendencia, “Juvenile” es igual de consistente que “CORE” con más solor, “GLARE” y “Kagami” son clásicas de Grapevine, melancolía rock pura, bajan el ritmo aún más con “Slapstick” y terminan con “Koeru”, temita promedio del trío nativo de Tokyo.
24. The Futureheads – This Is Not the World
Después de algunos años de oscuridad musical, a Futureheads parecía que el tren se les había pasado, fueron deshechados por su disqueras y tuvieron que formar una nueva propia y se demoraron dos años en volver con un tercer disco. En momentos como esos es bueno tener una ráfaga de inspiración y sacar un single potente y destructivo que los vuelva a poner en el mapa. Ese es el caso de “The Beginning of the Twist”, con título auto-referente y explosividad sonora, Futureheads nos da lo prometido, post-punk y brit-rock furioso y pegajoso. La cosa no se detiene ahí, “Walking Backwards” es exactamente igual, “Think Tonight” y “This Is Not the World”, lo mismo. “Radio Heart” otorga un poco de respiro manteniendo el espíritu del disco. Todo dicho, “Sale of the Century” es la canción que más calidad derrocha, con un ritmo heredero de XTC y un bajo potente. El comeback silencioso del año.
23. Bugy Craxone – Good Morning, Punk Lovers
Bugy Craxone no es punk, por lo menos del clásico no, pero en actitud e inventiva no se quedan cortos. Esta es otra banda que hace bastante rato que no hacía ruido, desde su disco homónimo del 2005, fue un silencio extendio y han vuelto por sus fueron. El opener “Come on” muestra el estilo proto-punk adolescente que acompañará el disco. “FAST” y “Kutabare Sentimental” exhiben el potencial vocal de Yukiko Suzuki, temas acelerados y ella dando el pulso con su voz de mezzosoprano, aquí es cuando la banda brilla, la Suzuki es su gran valor, lo que los hace realmente únicos. De todos modos se pegan un par de costalazos, “Green Gables” es popera y ni siquiera pop-punk y “Da Da Da” quiere ser el track irreverente pero termina sólo siendo ridícula. En resumen, buen material (a fin de año sorprenderían con Hello, Punk Lovers, mini disc de temas que no pasaron el corte) de un grupo que se extrañana.
22. Santogold - Santogold
Santogold, ahora devenida en Santigold en honor a su real nombre, Santi White, fue la M.I.A. de este año. Obviamente no descubro Roma con esta comparación, de seguro apareció en publicaciones hasta el hartazgo, pero es que es verdad, o al menos un poco. M.I.A. tuvo en “Paper Planes” su gran single mega-conocido, la americana tiene “L.E.S. Artistes” mucho más roquera y potente pero menos reconocida que la anterior. Después viene la excelente “You'll Find a Way” y ahí las comparaciones mueren. La srilankesa jamás en la vida pondría tanta guitarra y tarro en una canción, lo suyo es otra onda. Volviendo atrás, Santogold tiene su lado étnico, pero mucho más reggae y dub step que el de su odiosa coparación, como es demostrado en “Shove It” y “Creator”. También hay dance entre medio, en clave urban e indie, “Say Aha” es la mejor muestra, y “Lights Out” es indie-pop en estado puro. El álbum resulta ser cohesivo a pesar de tantas corrientes diferentes que confluyen, Santogold tiene una liviandad que hace que todo sea digerible, entendible y disfrutable.
21. Zoé – Reptilectric
La agrupación mexiacana liderada por León Larregui se gana mi premio a mejor disco latino del año. Reptilectric es una muestra de laboratorio de rock alternativo, letras bien soñadoras, abstractas y románticas, guitarras distorsionadas y algún que otro órgano u otro chiche para condimentar. El primer single, “Reptilectric” es muestra de lo anteriormente expuesto, fuerza contenida pero arrolladora, que también da para el sing-along.Más encima le lleva video en el desierto de Sonora, que más quieren. Pero el disco no es sólo acumulación de clichés pasados de moda. “Nada” usufructa de la aguda y melancólica voz de Larregui, además de un anti-clímax de película. Otra página destacada es “No Hay Dolor”, mucho más directa y sincera, con un gustito a R.E.M. mezclado con sintetizadores. En el final está lo mejor, “Últimos Días” es huérfana del brit-pop agresivo tipo Klaxons, con mucho aporte electrónico y del dominador escénico que es Larregui, mientras que “Babilonia” es más industrial, con potencial distinto pero efecto similar. En conclusión, Reptilectric no tiene la capacidad pop de sacar single tras single como Memo Rex y El Corazón Atómico De La Vía Láctea (2006), este álbum es más musculoso, más maduro, un esfuerzo definitivo y que los catapulta como banda importante en el panteón latino.
20. ZAZEN BOYS – ZAZEN BOYS 4
Nada más de números romanos, desde ahora es arábigo, como la gente. Hartas cosas cambiaron además de la modalidad de la numeración de los discos de la banda. Para empezar, Mukai Shutoku dejó la guitarra por los teclados (un Johnny Greenwood cualquiera), trajo otro igual de loco que él, Yoshikane Sou, que las hace de guitarra principal, con lo que completa el cambio de plantel, ninguno de los que empezó sigue, además de Mukai. En cuanto a la música, se nota la producción de David Fridmann, mucho más experimental y electrónico que antes, dejando muy atrás el gastado Zazen Boys III. “Asobi” abre los fuegos, electro-clash con los típicos gruñidos de Shutoku, “Honnoji” y “Fureai” son deconstructivistas, más del estilo previo de Zazen Boys. El single “Weekend” es una pequeña obra maestra, llena de detalles que la hacen imperecedera, la guitarra chirriante y esquizo de Sou, el bajo funky de Ichiro, todo bajo el mando del comandante Mukai. El electro persiste y es la cruz que atraviesa el álbum, “Sabaku” es una carta de amor con sintetizadores y órganos y el mash-up “The Drifting/I Don't Wanna Be With You.” es lo más bailable hecho por ZB hasta el momento. Un gran nuevo comienzo para el mejor artista japonés de la última década.
19. 8otto – HYPER, HYP8R, HYPER
Hace más de un año ensalzé a 8otto como la banda del futuro y menos mal no me equivoque. En HYPER, HYP8R, HYPER, el cuarteto japo liderado por el batero y vocalista (esas rarezas pocas veces vistas) Masaki Maenosono, se despachan con un disco que sobrepasa las constreñidas barreras del garage rock, del cual eran bandera e insignia. Desde el single promocional “Bomb” se nota que la cosa en es serio, la canción es fuerte y roquera, dejando de lado su cara más sutil mostrada en sus producciones previas. “MACHINEGUN BEAT” es otra cachetada, con guitarra distorsionada y un coro en donde sueltan toda la furia, “Destination” es similar, pero con mayor sentido del clímax. Casi como bicho raro se mete por ahí la experimental “REAL COKE’S FRIEND”, acompañada de sintetizadores y elementos que la banda no usaba antes. El funk era otro de los sellos del grupo, “Stone Funk” es un interesante mix entre funk y garage. HYPER, HYP8R, HYPER es un mostrario, una exhibición de las fortalezas de una banda que sigue en crecimiento.
18. iLL – ROCK ALBUM
Koji Nakamura, ex vocalista de Supercar a.k.a. los Radiohead nipones, formó iLL el 2006, un proyecto con lindes en el dream-pop y el dark-pop tipo Bjork. Su pequeña empresa personal pasaba sin pena ni gloria hasta ROCK ALBUM, su tercer álbum (y segundo del año, Dead Wonderland es de marzo y el que nos convoca, de agosto) que las aguas cambiaron de curso. Para empezar, ROCK ALBUM no es un álbum de rock propiamente tal, tiene todo lo que hizo famoso a Nakamura, mucha experimentación electrónica, mezclado con Shibuya-kei y guitarras eléctrcas, el genial opener “Cosmic Star” (uno de los temas del año, sin lugar a dudas) es muestra de aquello, una secuencia de guitarra que se repite de fondo y la maestría de Nakamura que hace el resto. El single promocional “Scum” es menos roquero, más electro y bailable, un tema salido del Futurama (2000) de Supercar. El lado más roquero del disco reluce en “Merry Dance” y “Love Is All”. La primera, típica canción rock ascendente, con la voz de Nakamura ascendiendo al mismo tiempo y la segunda, una joyita, melancólica y devastadora, con la teatralidad sufuciente para hacerla sobresaliente. Es cierto, el resto del álbum se hace medio difñicil de escuchar (las veo a ustedes, “Truth”, “Ginger” y “Guitar Wolf Syndrome”), pero lo que hace bien iLL lo hace excelente, digno de escucharse una, otra y otra vez.
17. Kaiser Chiefs – Off With Their Heads
Mark Ronson, el productor techno es el encargado de cambiarle la cara a esta banda bautizada con el nombre de un club de fútbol sudafricano (de verdad). Lo bueno es que lo hace sin modificar la esencia de los originarios de Leeds, en el norte british, esto es rock de estadio, canciones hechas para ser cantadas en festivales al aire libre, indie rock y post punk cifrado como experiencia masiva. “Never Miss a Beat” guarda semblanza con el new wave más que con el rock pero aún así logra ser convincente y potente, aunque no gozó de la masividad de “Ruby” (2007) ó “I Predict a Riot” (2004), sus singles emblemáticos. El verdadero espíritu de esta nueva producción se capta en “You Want History” (la mejor, a pesar de sus lyrics sospechosos) y “Good Days Bad Days”, el new wave se funde exitosamente con el pseudo indie rock y logran ser canciones de peso para ser parte estable de los setlists de la banda en conciertos. Párrafo aparte se merece “Half the Truth”, que tiene una onda Caesars con el cuerno y termina como un parafernálico crossover hip hop con la atinada participación del rapero Sway DaSafo. Así, Kaiser Chiefs logra salvar la plata, y de paso evolucionar y mantenerse a la vanguardia del rock indie británico.
16. APOGEE – Touch in Light
El debut de este cuarteto nipón, Fantastic (2006), ya nos avisaba que se trata de una banda a estar atento. APOGEE hace pop con matices electro y new wave, bien espacial, pero sin dejar de lado las guitarras ya que, en su génesis, esta es una banda rock. Así lo demuestran en “ESCAPE” primer tema del disco, un par de acordes de guitarra por sección y algo de sintetezación, además de la voz de tenor adolescente de Ryo Nagano. El single “Ahiru” tiene muy delineada su raíz techno, con una especie de timbales cibernéticos sonando fuerte al principio del tema y un agudo tono que acompaña el coro, y en el fondo guitarras y batería. Ante todo, el álbum se maneja en medio de estado de ánimos, “Spacy Blues” es alegre y feliz, “Tell Me Why” tiene más guitarra y es más sobrecargada y “Drop” es la fantasia techno lenta. La espacial y reflexiva “Just a Seeker's Song” cierra las acciones, el clásico tema épico con cuerdas y coros ascendentes. Dentro de todo, el disco no sorprende, es mucho más mainstream y popero que su brillante debut, pero los chicos son talentosos y hacen pop bien honesto y son capaces de dar vuelta la tuerca en cualquier momento.
15. Wolf Parade – At Mount Zoomer
Después de su exitoso debut Apologies to the Queen Mary del 2005, un largo descando creativo de 3 años (que parecieron más) terminaron por minar muchas expectativas, para el 2008 ya nadie se acordaba de Wolf Parade, banda que con el “I'll Believe in Anything” se hizo bien conocida en el circuito indie y respetada dentro del círculo de críticos. Parece que tanto desapago les jugó en contra, At Mount Zoomer es un gran disco bajo cualquier estándar y si apenas fue mencionado en las listas de fin de año. Lo cierto es que el álbum sufre la falta de un single fuerte, como sí sucedió en el Apologies, pero AMZ tiene en su cohesión y unión su gran fuerza, los temas independientes no son tan fuertes, pero como álbum completo la experiencia es otra. “Call It a Ritual” parecía sería el caballito de batalla, pero es demasiado oscura y arrrítmica. Por separado, “California Dreamer” tiene una onda muy post-Doors y “Language City” es otra destacada, con mucho órgano y la voz de barítono de Boeckner. Muy buen disco, a ver si suben sus bonos y se demoran menos en el tercero.
14. lostage – Nou niwa Beat Nemuri niwa Ai wo
Lostage era una banda de emocore japonés bien promedio (o un pelo sobre) hasta que llegó con este mini-álbum de 6 canciones que de veras hace explotar cerebelos. Empezando con el brillantemente titulado “AMPLIFIED TEENAGE STRESSES AND STRAINS”, mucha fuerza, guitarras melódicas y la penetrante voz nasal de Takahisa Gomi. En “Bonyu” hacen una de las baladas rock del año, rica en variantes en la guitarra de Takuto Gomi (si, el hermano del vocalista) y solos, todo con mucha fiereza pero controlada. “DIG” es lo contrario, descarriada pero con mucho sentido del clímax, además de más gritos de Takahisa G. En ese sentido, “PURE HONEY” es mucho más sorprendente, combina lo mejor de la fuerza del vocalista con las guitarras más aceleradas en una canción ascendente, casi épica. Con la fuerza de buenas canciones, lostage se gana su espacio a ser una de las bandas a tener en cuenta en los próximos años.
13. MGMT – Oracular Spectacular
Mucho se ha dicho y discutido sobre el segundo disco del dueto americano de synth-pop, dance-punk y muchos otros pseudo variantes genéricas. Lo cierto es que es un álbum sólido, muy escuchable, música de discoteca de hipsters hecha en un formato digerible para las grandes masas. El gran single “Time to Pretend” es fantástico en varios sentidos. Primero, la letra, “Let's make some music, make some money, find some models for wives. I'll move to Paris, shoot some heroin, and fuck with the stars.” Ésta es sólo una pildorita del discurso mgmtiano, mucho carrete, mucha distorsión, poco del resto, seámos eternos teenagers, lo cual lo viene de perilla a la música, space-rock sintético, con un órgano ácido que será reconocible a través del resto de los temas. “Weekend Wars” es un poco más centrado, más climático y “Kids” es una joyita, quizás lo mejor del álbum. No todo es distorsión, hay espacio para baladas desenchufadas como “Pieces of What”, pero ésta no es la mejor veta de la banda, su alma está en la parranda, en el anti-cliché famoso del sexo, drogas y synth-pop.
12. Sakanaction – Night Fishing
En feroz y descarnada retrospectiva, Night Fishing es menos que el debut Go the the Future (para mi, uno de los mejores debuts synth-poperos en la historia, eh!), Night Fishing parece más inofensivo desde “Words”, su primer tema, electrónica masiva con poco que destacar. En ese ambiente nos presentan “Sample”, el mejor tema de la banda hasta el momento, una fantasía electro-clash total, un patrón de guitarra, algo de bounce y órgano melódico para acompañar dan la receta perfecta para canción de discoteque. “Ame wa Kimagure” sigue el método de su antecesor, la mezcla de electronica con sonido acústicos, con acento en lo electro. Lamentablemente, no todo sigue esta corriente, hay canciones como “Malaysia 32” que parece hecha por Cube Juice u otro conglomerado electro similar, “Uneri” es derechamente aburrida y “Night Fishing Is Good” no tiene mucho sentido de ser. Su único tema experimental que suena medianamente bien es “Teenage”. Creo que el quinteto japo decidió hacer un álbum en donde mostrar un catálogo ámplio de posibilidades, pero para lo que son de veras talentosos es para el pop electrónico discotequero, no para tantas voladas experimentales.
11. The Jerry – AWAKE
The Jerry es pura fricción rocanrolera, una expansión catártica, desde los gritos desesperados del vocalista Yuta Osanai y la batería prehistórica de Tsuji Amane. El single “Kageshirube” es bien enfático en mostrar las fortalezas del compacto trío nipón (ahora dúo, se retiró el bajista), desde la sección inicial se ve la intención primaria de la banda, mucho rock y post-grunge. Eso si, no todo es restringido a canciones tarreras y cortas. En “spinal tap” se nota la mano del productor Takashi Kato, miembro de Tokyo Ska Paradise Orchestra, mucho más melódica, casi bordeando con el rockabilly, pero sin abandonar el espíritu de la agrupación, “dance#16” no es muy bailable, pero tiene segmentos mucho más placenteros. “GÜERO” es muy dramática y mantiene el ritmo hasta el clímax final, en esta fórmula la banda se siente a sus anchas, de otra forma todo parece ser un poco más forzado y menos auténtico. A pesar de esto, logran constituír el mejor debut roquero de la temporada.
10. Portishead - Third
El de Portishead fue el disco más esperado del años, el retorno de una de las grandes bandas de los noventas, el inesperado re-debut del trío de Bristol diez años después de su última producción (Roseland NYC Live). En esta nueva aventura se despojan del sonido operesco de su etapa trip hop y abrazan algo que está más cerca de un rock experimental. “Machine Gun” es oscura y aniquiladora, asemejando el sonido de una ametralladora, “We Carry On” es otra que comparte el espíritu industrial, acompañada de unos acordes que le otorgan una atmósfera única, “Plastic” es más simple y más ascendemte pero en la misma vena. No todo es oscuridad, “The Rip” es uno de los temas del año, ya revisionado por Radiohead incluso, donde sacan a relucir su sensibilidad pop, con la maestría usual en la preciosa voz de Beth Gibbons acompañada de unos acordes acústicos en ascenso.Así es el regreso de Portishead, más sicodélico y fururista que antes, con temas que reverberan de la misma manera que los antiguos (o tal vez más).
9. Hot Chip – Made in the Dark
Hot Chip ya era una muy respetable banda de dance-pop antes de ésta, su tercera producción, The Warning ya había sido altamente alabado por la crítica. Ahora, en Made in the Dark, la evolución musical es dificil de percibir, pero han logrado hacer música más consistente, reflejado esto en la cantidad de singles desprendidos de este elepé (Wikipedia me informa que cuatro). La fórmula será la misma pero la efectividad es mucho más alta. “Ready for the Floor” ha adquirido el estado de nuevo clásico de las pistas de bailes, al mismo nivel que “Over and Over” como no, con ese bounce infeccioso y esos retorcidos acordes de guitarra. En “One Pure Thought”, su mejor tema, empiezan con acordes intrascendentes y la voz de anunciador de Alexis Taylor y terminan con un synth endemoniado y guitarras bailables. Escuchen “Hold On”, “Shake a Fist” o “Bendeable Poseable”, todas siguen las mismas directrices electro-pop. La fórmula en general podrá ser un poco de cartoon-pop como han sido criticados, y la verdad es que su música es media infantiloide, amplificada al máximo de las revoluciones bailables. Discusiones aparte, este el disco bailable del año.
8. Sparta Locals – Leecher
Ésta fue la banda resucitada del 2007 y llegan con este álbum corto de 8 canciones para probar un punto. Mientras Maboroshi Forever (2007) era una oda al space-rock, con temas grandilocuentes y secuencias que parecían nunca terminar, en Leecher han sido mucho más crudos, el álbum parece ser lo más parecido a rock de garage que hay en su catálogo. “MONSTER” es un claro ejemplo de lo que la banda está intentando en esta oportunidad, un sonido pesado, sin tanta interacción bizarra entre bajo y guitarras (su marca característica) y más descontrol. “Parade” tiene unos segmentos de guitarra agudísimos, que parecen perforar los oídos y un bajo a-la Sparta Locals. Obvio que no todo es una repetición de sí mismo, “New Hero” es segmentada y con guitarras superpuestas, además de la voz trepidante de Abe Kousei, “Good News” es lo opuesto al sonido objetivo del disco, má relajada y pausada (extrañamente, fue uno de los singles promocionales) y “Koori no MOON” es bailable, con un bajo notable que domina la canción. A grandes rasgos, el disco parece simplista, lo cierto es que la banda ha tenido claro que es lo que buscaban hacer, supieron hacer algo corto pero significativo.
7. Mass of the Fermenting Dregs – Mass of the Fermenting Dregs
Es de repente dificil ignorar ciertas cosas que no tienen nada que ver con el contenido de las mismas. Eso ocurre con el intragable nombre de la banda (y más encima es self-titled), que hace que huyamos espantados a tal monstruosidad. Dejando de lado temas superfluos, MotFD (como prefiero llamarla), se han ganado comparaciones con Number Girl (la mejor banda de indie-rock de todos los tiempos, nada más), en especial por su trabajo con David Fridmann (que también produjo a MGMT este año). Lo cierto es que el trío de féminas japo tienen un talento impresionante que desde la potente “Delusionalism” demuestran conn crecer el porqué de la comparación. El mini-disc de apenas 6 temas es adictivo, de esos que se ponen en repeat mode y lo dejas que se mezcle con la atmoósfera por un par de horas. “Highlight” tiene de los mejores hooks de guitarra del año, “Skabetty” parece inofensiva, pero es el trozo de girl-rock más potente que se haya escuchado hace mucho rato y de “IF A SURFER” poco se puede escribir, pura fiereza, con la afiladísima guitarra de Chiemi Ishimoto, llena de hooks, riffs y maromas varias, acompañadas por la voz de soprano de Natsuko Miyamoto. El tiempo dirá si MotFD es la necesitada resurrección de Number Girl, lo cierto es que en algún lado del Japón, Tabuchi Hisako está molesta, ya no hace el mejor rock de minas.
6. 9mm Parabellum Bullet – Vampire
Ya están en la cresta de la ola, pasaron de locales chicos y acalorados a las grandes arenas y center stages en festivales, todos sold out. En este momento mantener la línea se hace dificultoso y, en apenas su segundo disco, 9mm Parabellum Bullet logra exitosamente mantener su identidad y extender su repertorio musical, abanicando hacia nuevas formas. “Vampiregirl” es el perfecto tema introductorio (a pesar que es el segundo), con guitarras en desfase estereofónico (no busquen la misma fidelidad cuando los vean en vivo) y solos bien conducidos por el talentoso y energético Yoshimitsu Taki. Otra cosa interesante son los singles, “Supernova” parte como típica canción de la banda, con riffs incluídos, pero a partir del primer segmento se basa más en armónicos de guitarra que en otra cosa, además de la efectiva voz de Takuro Sugawara y “Living Dying Message” es todo lo contrario, con secciones para el lucimiento personal de Taki, es pura evanescencia rock, una canción que termina antes de empezar. El resto del disco es más emocore y musculoso, destacándose “Keyword”,“Trigger” y “Hide & Seek” y la larga para sus estándares “Faust” (¡cinco minutos!). 9mm Parabellum Bullet ha maximizado sus condiciones sin comprometer nada, simplemente haciendo lo que han demostrado hasta la fecha, el mejor rock de Japón.
5. Cut Copy – In Ghost Colours
Desde Australia con amor, el trío electropop Cut Copy ataca con su segundo elepé, donde muestran un indie-rock disfrazado de synth-pop, las canciones tienen una fuerza que sobrepasa el marco de su genero, desde la notable “Feel the Love”, esto no es tu disco pop discotequero promedio, es sicodélico y ochentero en medidas iguales, con ritmos uptempo y la dosis justa de synth para acompañar.Acá también se nota la mano productora de Tim Goldsworthy de la DFA Records, las canciones parecen majestuosas y opulentas, “Out There on the Ice” sigue en el mismo estilo y “Lights and Music” es brillante, con un bajo resonante y el synth formulaico para acompañar, sin contar la participación vocal de Dan Whitford, ya sea con aullidos que se pierden en el contexto o con su propia calidad de lead singer, la canción resuena como arena-rock reescrito como himno electro. De las destacadas también hay que mencionar a “Hearts on Fire”, menos climática y más dance, “Far Away”, que es un cruce exitoso entre Cut Copy y la calidad bailable de Hot Chip y “So Haunted”, que parece a ratos salir de un disco cualquiera de Muse, sicodelia total, con beats que ascienden, una guitarra perforante y Whitford gritando “Satellites, Satellites”. El disco es para esucharlo de corrido, todas las canciones están anudadas de manera perceptible y entendible. Así, Cut Copy logra una revalidación en el cosmos electro.
4. Syrup16g – Syrup16g
La peor noticia del 2007 fue ,lejos, la separación de esta banda que, después de cuatro años en silencio, lanzan su séptima y última placa para cerrar lo que ha sido una brillante carrera en los escenarios nipones. Ya con seis discos desparramados en apenas cuatro años se habían consolidado como una de las puntas de lanza en la escena del rock alternativo japo, con gran potencial depresivo en las letras y una fuerza dramática única en la música. “Nisemono”, el opener y único single desprendido del álbum tiene toda la fuerza del adios, está un poco balanceada hacia el heavy-rock, codificada como indie-rock, lo que la hace unica en su ctalogo, una pequeña perla para la posteridad. En “Sakura” muestran su veta tradicional, con Takashi Igarashi llevando todo el peso del track, en guitarras melodiosas y en su fuerza vocal tradicional, “Tochuu no Yukue” es otra perla escondida, con mucha fuerza dramática, un bajo bien puesto e Igarashi gritando a más no poder. “Helpless” también bebe del dramatismo en un nivel más pausado, con menos aceleración. Claro, también hay carriles poperos defenestrables como “Banana no Kawa” o “Kimi no Nakushita no wa”, pero todo se le perdona en este momento, sobre todo cuando hay un temón de rock-alterno como “Scene Through” entre medio.
3. TV on the Radio – Dear Science
Dear Science, la tercera obra de estudio de la magistral banda de Brooklyn, es mágico en muchos sentidos. Es alternativo y experimental, mas a la vez posee los dos temas más accesibles y masivos de la trayectoria de la agrupación (“Golden Age”, “Dancing Choose”). Tiene todas las manías estéticas y complicaciones musicales posibles pero es pop luminoso y bailable. El disco está lleno de momentos inolvidables, el riff de entrada en la roquera “Halfway Home” seguido de la romanticona, soñadora y majestuosa “Crying”. Así es el balance creado por TvotR, disimula golpes por rosas y continua con lo propio. “Dancing Choose”, como el título sugiere, es bailable a morir, con toques funk mezclado con synth-pop, mientras que “Red Dress” es decididamente post-funk con fanfarrias y manías megalomaníacas. “Stork and Owl” es un regreso a los orígenes, entera post-rock, futurística y desapegada de la realidad, pero “Family Tree” (una balada con violín y todo), “DLZ” (mitad rap mitad rock) y “Golden Age (optimista y pegajosa, urbana y estilosa) vuelven a la intención original, hacer pop de calidad suprema. Ésta es la manera por la cual TvotR ha decidido romper con su horizonte de expectativas, hacer un récord previsible pero revolucionario, algo que suena a mainstream y popular con un twist alternativo único.
2. Hercules and Love Affair – Hercules and Love Affair
Éste fue definitivamente el año de la electrónica, se vieron muy buenos títulos, inventivos y precursores de un futuro que se vislumbra brillante para el género, ¿Por qué Hercules and Love Affair fue el mejor?, porque hicieron todo lo contrario, miraron al pasado y de allí encontraron una forma de hacer dance inspirado en los ochentas y hacerlo ver como actual y moderno. Después de todo, no hay nada más moderno que lo antiguo. El magistral “Blind” nos presenta los argumentos, beats añejos que parecen maracas, trompetas y orquestas de por medio, la maciza voz de Antony Hegarty (quien, antes de HaLA, me parecía intrascendente) y un ritmo que nunca decae, es anticlimática pero nada importa cuando la melodía es terriblemente dance. “Athene” nos conmina a reconocer la labor de (nuevamente) Butler y Goldsworthy de la DFA, mucho más synth-pop y atmosféricamente disco. Otro punto alto es “You Belong”, muy trabajada, con ritmo irregular, con onda acid-house y sampleos ochenteros, y la notable interacción vocal entre Hegarty, quien actúa en los coros y Tyler Pope (de !!!). Tambien esta el opener “Time Will” oscura y climática, con Hegarty actuando de forma sublime y los hooks espectrales que hacen su aparición. Las canciones, dejando el dance de lado, estan escritas de manera inmejorable, los riffs, hooks, coros, los puentes y twists, detalles de producción y demases, son los que hacen al disco realmente especial.
1. VELTPUNCH – Paint your life gray
Antes de septiembre del 2008, VELTPUNCH tenía varios discos y mini-discs, siempre de manera indie. Las cosas no cambiaron, inclusive después del exitoso single “CRAWL”, que pareciera les abriría las puertas al tan ansiado contrato con una disquera major. Sin embargo, el cuarteto nipón se quedó ahí mismo, en EVOL Records (donde son, lejos, la banda más importante) y continuaron trabajando en ésta, su quinta placa. La fórmula de la agrupación es simple, hacen rock digerible, qua a veces suena a pop y otras es más alternativo o indie. Lo que distingue a Paint your life gray dentro de su discografía es el hecho que han podido exitosamente hacer un disco cohesivo y significativo, capaz de ser repetido varias veces, sus incursiones anteriores eran loables (en especial question no.13, del 2004) pero la mayoría de los temas no eran claros, la identidad se perdía y se hacía difícil escuchar el álbum entero. Este no es el caso de su última producción, un álbum macizo y direccionada hacia la identidad propia. Partiendo con “MOUSE OF THE PAIN”, poderosa y rápida, con el giro de tener un bajo arrítmico en Aiko Nakajima que le da una armonía única, “DIC 954” es lo contrario, una canción rock con contenido pop en su ejecución, “Perfect days” tiene la particularidad de la conjunción vocal de Hidenori Naganuma con la bajista Nakajima, ambas voces son similares y le dan un aire de control dentro de riffs acelerados y urgentes. “STANDING OVATION” es experimental en forma, hasta que llegamos al coro, donde Nakajima le da un contenido pop. “CRAWL” el single triunfal sigue la misma corriente, rock desde afuera, riffs pesados con coros melodiosos y acabados. Paint your life gray no es una obra maestra ni una joya oculta ni mucho menos, es un obra potente, capaz de hacer sombra por si misma, capaz de renovar el espíritu de una banda talentosa y otorgarle un futuro próspero, que es mucho más de lo que se puede decir de otros discos.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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