lunes, 15 de junio de 2009

The Kooks @ Teatro Caupolicán (13/6/2009)

Con puntualiadad británica The Kooks se toma el escenario de un Caupolicán lleno o así al menos lo hacían sentir con el griterío que se armó cuando la banda entró. A primera vista, la típica banda brit-rock-pop british, look clásico de pantalones pitillo, poleras monocromáticas y camisas escocesas. Después Luke Pritchard mostraría sus mañas, gran talento vocal con tremendo registro, segunda guitarra pero capaz de montar un mini-show el solito, como se le vió en el encore. Pritchard es hiperkinético en el escenario, todo un Pelle Almqvist brit con movimientos del micrófono y quiebre de rodillas varios. También mostró su lado rock star cuando lanzó una porfiada guitarra que no sonaba al escenario para delirio de la contertulia, antes del tema “Do You Wanna”. Después se reconciliaría con el roadie, a quien pidió un apaluso y saludó con un cariñoso beso. Igual, los chiquillos eran un témpano de hielo, cero entrega escénica y contacto con el entusiasta público presente, de hecho Pritchard se fue casi sin despedirse y sólo el batero Paul Garred, vale la mención, fue tan amable de lanzar unas baquetas y aplaudir al respetable.

Ah, si, también hubo música de por medio, Kooks muestran sus argumentos rápido en su primer tema “Always Were I Need to Be”, indie rock de alto ritmo, poca pausa, una guitarra media engañosa (a veces media Libertines, otras The Kinks y no me pueden decir que “Stormy Weather” no tiene algo de White Stripes). Las referencias rock son claras pero también son chicos romanticones que hacen canciones lentas, hechas para el sing-along con el público femenino, como en “Shine On” o “She Moves in Her Own Way”. El lado lento y meloso es mucho más fuerte que el roquero, que nunca es un rock abrasivo sino más bien “femenino” en el buen sentido de la palabra, delicado y bien intencionado (si hasta el vocalista ha declarado que escribe música para chicas), lo cual explica la tendencia del género presente en el recinto de San Diego. A nivel de show hay poca sorpresa, no vemos solos intempestivos o alguna sorpresilla que no haya sido estudiada previamente, hasta la puesta en escena es bien fome (¿tanto cuesta un lienzo con el logo de la banda detrás?). Kooks termina siendo una banda que cae bajo su propio peso, lindas canciones casi siempre inclinadas hacia un espectro más que al otro, lo que a la larga no convence y deja la sensación de que hay poco espacio para algún desarrollo o mejora en el futuro. Pero al público sub-19 del sábado pasado poco y nada le importa, ellos gozaron a destajo los ochenta minutos de show.

miércoles, 10 de junio de 2009

Destacado del mes (may 2009): Ling Tosite Sigure

Ling Tosite Sigure - JPOP xfile http://www.youtube.com/watch?v=90hvMLqWTYc

Intentar hacer un álbum después de haber dado el palo al gato con el anterior no debe ser tarea sencilla y Ling Tosite Sigure (o Rin Toshite Shigure o como se quieran hacer llamar) estaban conscientes de aquello. La banda fundada en Saitama el 2002 eran recurrentes en el circuito indie y ya un lp y ep además de un par de singles auto-gestionados cuando el 2007 recibieron el caluroso aplauso de críticos y fans con su álum de apenas nueve canciones, Inspiration is DEAD. De ahí todas loas y parabienes, en 2008 firman con Sony Japan y su primer single major “Telecastic Fake Show” debuta entre los mejores vendidos. Eso fue en abril del 2008, de ahí sus pasos fueron medidos, menos giras por Japón, más tiempo para producir y escribir y finalmente un single bien post-rock ala Mogwai de 16 minutos y 50 segundos que no debió alegrar a los jefes pero que se vendió decentemente bien.

Era hora ya de ver en que había quedado tanta concentración. El 13 de mayo debuta just A moment y el video promocional “JPOP xfile” muestra de que trata el asunto, más post rock acelerado, más cambio de ritmo, más riffs de intro y overlaping de instrumentos, menos griterío insensato de su vocalista Toru “TK” Kitajima. La canción es puro delirio en fast forward y con ganas constantes de apretar el replay. El disco trae más sorpresas, resulta ser mucho menos pesado que su anterior producción, con arreglos en guitarra y bajo complicadísimos, canciones que nunca terminan cuando es debido y que siempre aguntan otro riff más (“mib12”). La aceleración siempre está presente, es la esencia de la banda, pero TK, el único guitarrista es mucho más selectivo que antes, en “a 7days wonder” trata de construír secciones melódicas hasta el descenlace del tema, en “Tremolo+A” prueba con una endemoniada guitarrita acústica, mientras que canciones como “hakaiyonoyume” y “Hysteric phase show” son muestras del pasado más hábitos adquiridos. En cuanto a los vicios de LTS, el talento de TK sobrepasa las capacidades de sus compañeros, la batería de Masatoshi Nakano es a veces intrascendente (salvo en “Telecastic Fake Show”) y la bajista y segundo vocal Miyoko “345” Nakamura sigue con ese tonito de voz tan japonés y tan insoportable de siempre, pero que al espíritu de la banda le viene de perilla.

La energía qie desplegan durante las 10 canciones que componen la producción tiene su peak en “moment A rhythm (short ver.)”, donde demuestran que son los actuales reyes del post-rock mainstream y unas de las bandas más duras de la isla.