martes, 24 de marzo de 2009

Destacado del mes (mar 2009): chatmonchy

chatmonchy - Last Love Letter: http://www.tu.tv/videos/chatmonchy-last-love-letter-pv

Las bandas indie tienen siempre una irremediable curva de creatividad/innovación. Se dice popularmente que esto se comienza a dar cuando se establece la transición entre “indie” a “major” o banda con un contrato con disquera multinacional. Yo creo que chatmonchy puede comenzar a rodar por este ciclo desde ahora. Firmadas por Ki/oon Records en 2005, en ocutubre del 2006 lanzan Seimeiryoku, su obra que las catapultó a estrellas del sello, con un debut en el segundo lugar del ranking de ventas Oricon. Nada mal para ser el segundo álbum de distribución masiva (chatmonchy has come salió el 2005, pero cuenta como mini-disc). En esta placa muestran más de lo que se les vió en el debut, un contrapeso entre guitarras melódicas y vocales femeninos agudos, lo que es característico en las bandas niponas, Eriko Hashimoto, guitarrista y vocalista se adueña de las canciones, con un sello muy propio, muy notable en temas como “Make Up! Make Up!” mientras que la batería de Kumiko Takahashi muestra intersantes toques de originalidad, en los singles “Shangrila” y “Sekai wa Ogaru Yoru ni”.


Así llegamos a marzo del presente año, donde las chicas originarias de la isla de Shikoku sacan un nuevo disco, Kokuhaku. Cabe decir que el álbum fue un éxito de ventas, pero no superó a su esfuerzo previo y lo igualó con un segundo lugar en su semana debut. Mientras en Seimeiryoku era todo ganas, ideas novedosas y energía, su sucesor (de nombre en español, Confesión) es más letárgico y pausado. La Hashimoto sigue siendo el sostén de la banda, despunta en “Kaze Fukeba Koi” con punteos certeros y un canto desesperado, pero hay espacio para lucimiento de otras partes como el bajo de Akiko Fukuoka en “Last Love Letter”, donde ella lleva el ritmo de la canción, secundada por una sección de batería potente y, nuevamente, muy original. El disco también trae cosas de todo tipo, un single potente y pegajoso (“Hirahira Hikaru Himitsu no Tobira”), otro más tranqui pero igual de poderoso (“Somaru yo”) y un intento de hacer algo mucho más rudo (“Yodan”) o pop (“Love Is Soup”). Pero el clima reinante de seguridad, de hacer, y saber bien como hacer, un disco eficiente mas no superior a sus propios estándares nos dejan con un gusto raro, como sabor a poco. Esta idea se hace evidente en “8cm no Pin Hiiru” y “Umi Kara Deta Sakana”, menos ambiciosas a lo que nos tienen acostumbrados, sin dejar de lado su sello particular.


Igual, no hay que desmerecer a las muchachas, su forma de hacer rock sin dejarse llevar por convenciones estilísticas es muy interesante y muy por sobre la norma común. El álbum cumple se cometido sin sobresaltos, para alguien que no haya escuchado la banda previamente se llevará una sorpresa, mientras que para oyentes habituales la cosa puede ser distinta, menos novedosa pero igual de potente que siempre. Si hay una banda capaz de quebrar el patrón de evolución (o involución) esas son las talentosas Hashimoto y compañía.