domingo, 28 de diciembre de 2008

Resumen anual seudocultural

El 2009 se va y fue malo y bueno en muchas cosas. Eso de año netamente positivo o negativo no existe, en la vida hay más que extremos, hay que saber matizar para evaluar y corregir. Dicho lo anterior, el año se va y no podría estar más feliz por eso, ¿alguna revelación de estado de ánimo?

Basta de mí, al menos en el plano personal-metafísico-psicologicoide. En Pitchforkmedia.com (gran sitio, a pesar de los haters) se publicó una lista de lo mejor en cuanto a cultura del año. Claro, con el twist obligado del intercambio de videojuegos por escultura y shows de tevé por pintura. Así, procedo a revisar mentalmente lo más destacado o recordable del año en diversos ámbitos que podrían catalogarse como cultura a la fuerza.


Mejor canción del año (japo)

Sería un empate virtual entre “Warp” de monobright y “Nisemono” de Syrup16g. Le doy la derecha a la segunda, porque es una joya de rock con tintes emo, con voz desgarradora y la mejor línea de batería de todo el año. They will be missed.

Mejor canción del año (gringa)

Para mí, la electrónica brilló por sobre todos los estilos musicales este año, “Blind” de Hercules and Love Affair nos muestra por que; beats setenteros, mezcla estílistica (¿lo que suena es una trompeta?) y vocales que llevan el ritmo de la canción, no acompañándola como sucedía antes. Diversión para toda la familia.

Mejor canción del año (europe)

Last.fm me dice que la canción que más escuché en el año del otro lado del charco fue “The Shock of the Lightning” de Oasis. Pero el mejor tema del año es factura de otra banda brit, los punt-punkeros The Futureheads con “The Beginning of the Twist”. Un regreso triunfal de una banda que prometía y este año cumplió.

Mejor canción del año (en español)

Las letras de Babasónicos son de las mejores. Siempre hablan de lo mismo, de sexo y relaciones, pero Adrián “noeldelosdadosnegros” Dargelos sabe expresarlas con diferentes matices en cada oportunidad. En “Pijamas” está la sensibilidad pop mezclada con lyrics de cama. Una fórmula conocida y ultra efectiva.

Mejor concierto (en Chile, of course)

Este año hubo de todo, de íntimo (Café Tacuba) a megaproducido (Madonna), de calidad (Interpol) a decepcionantes (The Mars Volta). En la última categoría cabe el musculoso show que trajo Trent Reznor al Movistar Arena en Octubre. El show de Nine Inch Nails fue hipnótico y catártico, una revolución audovisual y pura explosión de rock industrial en la primera visita de la banda al país.

Mejor concierto al que no fui

Los más indie dirían Animal Collective, los más urban dirían 50 Cent, los salseros, Marc Anthony. Yo me quedo con los trasandinos Babasónicos que estuvieron en el Caupolicán hace no mucho. La banda hincha del grana (?) en vivo es finita, pulcra y comedida, no entregan gran emoción ni sorpresas, pero gustan a la parcialidad.

Mejor libro

Los críticos repudiaron “Synco” de Jorge Barandit. Pero yo digo, cuando Philip Roth reescribre la historia lo aplauden a rabiar, pero si un chileno se atreve a hacer ciencia ficción del pasado lo difaman a morir. El libro es divertido y funciona a todo nivel, con estructura de novela best seller gringa, lo cual es siempre digerible y disfrutable.

Mejor libro que no leí

Me faltan leer muchos libros que aún se están empolvando en mi repisa. Esa razón me disuadió de comprar “2666” de Bolaño y más recientemente “La maravillosa vida breve de Oscar Wao” de Junot Díaz, además de la idea de tratar de conseguirlo en inglés. De todos modos, intentaré leerlo antes de que salga la película.

Mejor película (estrenada en USA el 2008)

Los hermanos Coen son una fuerza creativa incontenible, capaces de mandarse un thriller sangriento y desgarrador y seguir con una película que raya en la parodia grotesca. “Burn After Reading”, que cuenta con un elencazo, es más que eso, es una crítica abierta a los servicios de inteligencia gringo encubierta en forma de comedia.

Mejor película (estrenada en Chile el 2008)

Ignorada a la hora de los premios gordos, a “Eastern Promises” no le faltó nada. Quizás el nombre de Cronenberg sigue teniendo anticuerpos en la academia. La película es más choqueante que “No Country For Old Men” sin la excusa estilística y con una actuación soberbia de Viggo Mortensen haciendo de mafioso ruso listo para la redención. Se paran los pelos sólo de recordar la escena del sauna.

Mejor película que no ví

Ian Curtis fue tan talentoso como enigmático. El gigante holandés, realizador de videoclips para las estrellas del alt-rock (bastante agradables, si) Anton Corbijn se atrevió a contar su vida que experimentó de primera mano. “Control” tiene lo que típicamente tienen las bio-pics musicales con un importante giro, está en blanco y negro.

Mejor película chilena

La única que ví, “Tony Manero”. Peliculón del paltón director Larraín (uno de esos apellidos que uno tiende a rechazar instantáneamente), mejor que la mediocrísima “Fuga”. Es que las cosas cambian cuando el protagonista pasa de pianista afligido por sí mismo (¿alguien se puede sentir identificado por un pianista?) a psycho-killer obseso en la época Pinochet. El final está en mi top five de finales de películas.

Mejor película de superhéroes

La respuesta fácil, “The Dark Knight”. Claro, Heath Ledger se graduó de mártir del celuloide con su actuacion alexanderdelargesca pero la película tiene cientos de hoyos como la falta de química entre Dawes-Wayne y el extrañísimo final del Guasón. Asi que le entrego el título a “Iron Man”, protagonizada por el super cool Robert Downey Jr., que es algo como el tío carretero que quisieramos tener. Aparte, resucitó la hermosa Gwyneth Paltrow y la carrera de director de Jon Favreau (“Elf”)

Mejor seria gringa de tevé

Este año conocí y aprendí a amar el odioso Dr. Gregory House. Provisto de un carisma bizarro, el súper doctor hace lo posible dentro de su genio para resolver puzzles médicos de esos que llegan a ser casi inverosímiles. El elenco secundario ayuda, claro, pero es todo acerca del gruñón, incorregible y mal hablado doctor que me obsesionó un poco este año.

Mejor programa monitos

“Family Guy” me aburrió, aparte que la nueva temporada es pésima para abajo. Asi que me reecontré con “South Park” y las historias de los cuatro chicos de Colorado llenas de referencias a la cultura popular y chistes sucios.

Mejor programa deportivo

Por segundo año seguido me hice adicto al fútbol argentino. Ya no podía salir ni estudiar los domingos ante la eventualidad de un partido de Boca o River. Y tan divertido como los partidos es “90 Minutos de Fútbol”. Conducido por López y Vignolo este fue el año del establecimiento del programa, que revisa goles, partidos, analiza y obtiene las mejores notas con los protagonistas de la liga más competitiva del mundo, como afirman allende los andes.

Mejor blog
Este tiene que ver con el punto anterior. El blog argento La Redó! hacen honor a su motto, manchan la pelota con posts ácidos y desprovistos de anestesia sobre la realidad de su balompié. Los lectores que postean son tan divertidos como los artículos, asi que leerlos es casi una obligación.

domingo, 21 de diciembre de 2008

15 decepciones del 2008

Hay ua diferencia entre decepción y fracaso. No digo que los discos a mencionar son un asco o derechamente malos, si no que no llegan a cubrir las expectativas que los precedían, lo cual es decepcionante siempre.


Operator Please – Yes Yes Vindictive

Habiendo escuchado sólo el Cement Cement EP y su fabuloso single “Just A Song About Ping-Pong” me imaginaba su primer album algo así como el Fever to Tell version aussie y de repente me hallo escuchando un violín, ¡un violín! El album en realidad no es malo, tiene momentos altos en “Two For My Seconds” o “Get What You Want”, pero nos habían prometido otra cosa, no esta mezcolanza de rock adolescente y pop barroco.


Bloc Party – Intimacy

Las palabras “decepción” y Bloc Party se están volviendo casi una. A Weekend In the City fue horrible y, para su sucesor, decidieron tomar la fórmula que los hizo famosos en el primer lugar. El problema de Intimacy es que deja de lado lo mejor de su debut, que eran el set-up de guitarras y como se unían con las líneas electronicas de fondo. Ahora es pura electronica, quizás menos que en el in-between single “Flux”, pero el camino sigue siendo el erróneo para Okereke y cía.


The Streets – Everything Is Borrowed

Nunca me mató The Streets, pero “Fit But You Know It” era buena, y el disco salvaba y el que le siguió, “The Hardest Way to Make An Easy Living” pero hasta aquí llega cualquier tipo de cariño que se le pueda tener. Realmente hay poco que se pueda rescatar de su cuarta (y penúltima) aventura del rapero Mike Skinner. El disco es poco ambicioso y desprovisto de cualquier tipo de enganche, los beats son totalmente inocuos y no mueven un pelo. El otrora punto fuerte de Skinner, las letras, siempre ingeniosas, no causan impacto, quizás producto de la autoproclamada vibra positiva del disco.


Art-School – Illmatic Baby

El peor cover art del año, también. Uno se imaginaba que Riki Kinoshita gabía encontrado el rumbo de nuevo. Su anterior disco “Flora” era bastante decente y hasta nos hacía recordar viejos mejores momentos. “Hidari Kiki no Kiki” fue inclusive mejor, los riffs de guitarra y la ambición neo-emo del angustiado vocalista volvían y uno comenzaba a impacientarse por un nuevo trabajo de la banda. Hubo que esperar casi un año para el sucesor, un esperpento de guitarras adolescentes debilísimas y sin inspiración y una presencia de bases electronicas básicas y coros terribles. Uno pensaba que trabajar con Dave Fridmann y Mogwai iba a mejorar una banda que de por sí era de las mejores de Japón, pero el tiempo ha dicho lo contrario.


Be Your Own Pet – Get Awkward

Esto era obvio. Después de un debut más que auspicioso y el padrinazgo de Thurston Moore, el quinteto de Nashville lanzó su segundo album precedido por algún entusiasmo en la muchachada alterno-punk. En redondo, el álbum salva y es más bueno que malo. La diferencia es que no hay cancioes que se destaquen, nada que rescatar de la generalidad del disco, el sonido genérico aguanta hasta cierto punto. El debut tenía “Adventure” y “Bicycle, Bicycle, You Are My Bicycle”, los singles del segundo disco son débiles y mediocres. Lo más lastimoso es que nunca más los veremos en vivo, ya que en agosto anunciaron su separación definitiva.


Tokyo Police Club – Elephant Shell

Las expectativas eran demasiadas y esa es una carga que termina aplastando a la mayoría de las bandas. Tokyo Police Club ha hecho lo convenido. Se puede decir que a “Elephant Shell” le falta lo mejor de “A Lesson In Crime”, esa fuerza post-punk y la originalidad de las canciones en todo sentido, de corta duración, segmentadas y con secciones poderosas y otras más medidas. Ahora intentaron, tratándose de un larga duración, hacer algo más efectista, canciones más largas y mejor construídas. Nada malo con eso, el problema es que resulta mal y poco atrayente, salvo quizás por Your English Is Good, el resto suena medio desparramado y poco prolijo, la jugada les salió mal a los canadienses.


Perfect Piano Lessson – Terra Incognita

Este fue un golpe duro. Su debut del 2006, Modernize., era excelso en todos los sentidos, una cacahetada de rock alternativo con un poco de garage y post-punk. Pero, en su estado de inmersión en la congestionada escena indie de Tokyo, uno tiene que rezar por que se llege a lanzar un nuevo disco, y, finalmente en junio terminó la espera. Los lyrics en inglés de Shirane siguen igual y algo de fuerza queda, demostrada en “Morning Spider” pero, para su segunda incursión, el trío decidió mezclar diferentes estilos, hacen algo como math-rock tipo Battles en “Springstorm” o cosas medias poperas en “Death at the Library”. Esta bien que quieran abrir el horizonte y expandir sus alas, aunque a veces uno sólo quiere lo que hicieron antes, rock duro y sin pretensiones.


Utada Hikaru – Heart Station

De verdad que le tenía cero entuasismo al nuevo disco de la Hikaru. De sus singles posteriores a Ultra Blue sólo aprecié minimamente a “Flavor of Life” y “Beautiful World”. Pero cuando el disco salió lo escuché inmediatamente. A priori, hay poco que rescatar. De las canciones no-singles, sólo “Fight the Blues” se salva, el resto son demasiado blandengues, pop sin nungún tipo de innovación o búsqueda, un disco que se la juega a la segura, en vez de intentar algo distinto como lo hizo previamente. Lo único claro es que Utada quizo volver un poquito a sus raíces J-R&B, que es lo que menos aprecio de ella.


Los Búnkers – Barrio Estación

Efecto La Ley. Arribo a México y lanzamiento de disco megapopero de banda con algún tipo de pretención extra-mainstream en pos de ventas y recepción favorable. En las ventas les ha ido decente en el país de las fajitas, aunque no arrasaron como Cuevas y cía. Asi que la meta está cumplida. El problema es que se olvidaron de lo que hicieron y muy bien en Vida de Perros, su disco anterior. Ahora vuelven a sus raíces beatleras que tanto se saben, con algún tipo de reconveción actual que no convence. El single promocional “Deudas” se salva aunque no aprecio su segmento big band. Y después vino “Me Muelen a Palos” ganadora por leguas a la mayor aborreción del año.


Sherbets – Mad Disco

Tal vez ya es hora que Kenichi Asai le pegue un llamado a UA para reflotar de las tinieblas a Ajico o a los chicos de Blankey Jet City para un reunion, ahora que están de moda. Porque las ideas se le acabaron definitivamente, exibiéndose terroríficamente en su última producción. Miracle no era malo pero no se destacaba mayormente y Mad Disco amplifica todas las fallas de Asai a la altura que el álbum parece casi caricaturesco, todo se repite hasta el infinito, los lyrics (en especial los coros, todos iguales), las secciones de guitarras y las melodías. Cero reacción y/o innovación de uno de los grandes roqueron de la isla.


MO'SOME TONEBENDER – Sing!

Lo de Mosome ha sido rarísimo pero entendible. Han sido prolíficos en extremo, sacando incluso dos albumes por año. Han pasado de ser banda hard-rock al punto de parecer agro en Hello o Drive, banda alt-rock grossa en Stories of Adventure o Rockin' Luuula a banda con pretensiones electro en C.O.W. y su último disco. En definitiva, lo importante es que pasaron de banda de primera línea a rezagados en cosa de tres álbumes (en dos años). Sing! es más de lo mismo, canciones que empiezan buscando algo que a la final no lo encuentran, canciones que parecen duras y terminan diluyéndose. Una figura adecuada al presente de la banda.


The Vines – Melodia

Lo de Vines ya es costumbre. Son, y no da tanta pena decirlo ya, el gran fiasco musical en los últimos diez años. A la banda la cual la prensa ensalzó como la segunda venida de Nirvana, termina rompiendo con su casa disquera para buscar “libertad” musical. No se si esto es de verdad lo que habían imaginado pero el resultado es muy mediocre. Claro, alguna cancioncita te gustará medianamente o la encontrarás decentita, pero nada memorable o memorizable. Los Vines se acostumbraron a hacer música de la misma forma que la hicieron antes, pensaron que si a la primera salió bien, el resultado sería siempre el mismo. Obvio, esto no es así y su malograda discografía es evidencia.


The Fratellis – Here We Stand

Yet another sophomore slump. El título del album suena a confirmación de principios, lo cual no resulta si el disco es un sinsentido total. La banda que le copia su mecánica de integrantes a Ramones no hace nada del primer disco, las melodías pop junto con coros pegajosos y guitarras melódicas y divertidas ahora son canciones pop sin ningún factor atrayente extra. Fratellis era antes de todo una banda divertida, tienen temas que lo demuestran, “Henrietta”, “Chelsea Dagger” (muy conocida debido a cierto reality show), ahora no hay nada que entretenga, el disco pasa y nada que revista algo de las fortalezas del debut. Un disco fome y sin gracia.


Avengers in Sci-Fi – Science Rock

Uno que me duele. Esperé noviembre para escuchar lo nuevo del trío japo después de un soberbio debut que data del 2006. La formula es esencialmente la misma, un rock de alto calibre, con mucha presecia electrónica, dando como una fusión entre dance-punk tipo Rapture y una dosis no exagerada de Shibuya Kei. Lamentablemente, el enfoque, por más que siga siendo el mismo, ha variado y es bastante notable. Las canciones son mucho más bailables (“Homosapiens Experience”) lo cual no es malo pero hay líneas que desaparecen por completo, como el bajo que brillaba en todo su esplendor en “Nayutanized” ahora es reemplazado por teclados y alaridos del vocalista Kohata. En resumen, el álbum es normalito y pasa sin demasiada trascendencia, el efecto contrario de su predecesor.


Plastilina Mosh – All U Need Is Mosh
Ya cinco años han pasado desde Hola Chicuelos, su última producción original, un disco no tan inspirado como los anteriores pero con la presencia de un clásico como “Peligroso Pop”. La banda realiza ahora la misma propuesta que hacían cinco años, música de fiesta, sin mucha trampa y con toda la artimaña electro-dance-alterna que hace a los de Monterrey los mejores en esos menesteres a nivel latino. El problema es la falta de destaque de algún tema, lo rápido que pasa el disco sin que algo llame poderosamente la atención. Lo más destacable es “Danny Trejo” que tampoco le llega a los talones a los temazos de discos previos.