En la imagen inicial parecía un concierto de Kudai o alguna otra banda infantiloide. Pero no, a eso de las 21:20 salió al escenario la última revelación del pop británico Lily Allen en su segundo show en latinoamerica y, como según ella contó, el último de su larga gira mundial que incluyó festivales europeos y denegaciones de visa a Estados Unidos. Y los chicos estaban por doquier en su show final, eran mayoría junto a sus madres entre las tres mil personas que se presentaron en el Arena. Puros Alfies en potencia.
Lily se muestra con desparpajo en el escenario, se da vueltas enfundada en un vestidito negro, bien simple, nos cuenta cosas que ya sabemos, fuma y toma (en serio, esa actitud de chica mala "fuck Bush" y demases es tan imprescidible como los teloneros Airbag) y aprieta los botones de una maquina que hace ruidos raros, la que resulta ser su mayor habilidad instrumental. La chica canta bien, no usa el temido playback como muchos vaticinaban y su voz suena tal como en la radio, ni más ni menos, de repente lanzó alaridos en un tono más alto pero eso sería. El show gana intensidad con la fuerza de los gritos de las calcetineras en la cancha (que me dejaron medio sordo de un oído más de una vez) y la banda que la acompañaba, músicos muy buenos, asi como la pequeña orquesta que la acompañó en la puesta en escena.
Realmente no se le pueden encontrar muchos peros al concierto, extrañé un poco las bases del comienzo de "Everything's Just Wonderful" que me recordaban tanto a Pizzicato Five, en vivo es un menjunje de organo que pasa rápido y desapercibido. Pero así como no se le ven fallas, tampoco se vienen a la mente hechos importantes, sucesos memorables, momentos que te hagan revivir el show una y otra vez en tu cabeza. Los covers de The Specials, Kaiser Chiefs y, sobre todo, el de Blondie estuvieron bien, pero nada del otro mundo. De su repertorio personal, lo mejor fue la balada "Littlest Things", la confesional "Not Big" y su gran éxito "Smile", el cual ya ha amaestrado a la perfección y le queda de perilla. De todos modos, lo que más recordaré de este concierto fue que me dejaron pasar a cancha preferencial habiendo pagado platea alta, lo cual no es mucho musicalmente hablando.
En el final de "Alfie", la chica termina el show, agradece sin mucho énfasis al público, se da media vuelta y no mira hacia atrás jamás. La banda se queda haciendo un divertido jam por un rato, las chiquillas gritan otro, y uno ya piensa en la cerveza que ya vendrá.
lunes, 3 de septiembre de 2007
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